En julio de este año se cumplieron siete años del cierre de la Circunvalación, un sueño que demoró más de 50 años en concretarse. Aunque es una obra relativamente joven, hoy nadie puede imaginarse a la capital cordobesa sin esos 47 kilómetros de autopista que la rodean.
A siete años de su ampliación y cierre definitivo, y a la luz de los últimos acontecimientos, resulta necesario repensar qué obras y modificaciones requiere la Circunvalación Agustín Tosco para ser más eficiente y segura.
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En lo que va de 2026, once personas murieron en distintos siniestros viales ocurridos en esa autopista. Cinco de las víctimas eran peatones. Aunque cruzar a pie la calzada está terminantemente prohibido, se trata de una práctica bastante habitual entre los residentes de los barrios periféricos. Así lo reveló un informe de Telenoche, cuyas imágenes fueron captadas el miércoles pasado desde el puente peatonal cercano a la avenida Rancagua.
Esto ocurre a pesar de la infraestructura disponible para facilitar el paso de peatones, ciclistas y personas con movilidad reducida.

“El ser humano siempre tiende a reducir el esfuerzo que realiza. Por eso, algunos evitan caminar 200 metros hasta un puente peatonal”, explica Guillermo Pacharoni, abogado especializado en seguridad vial. “Hoy la Circunvalación ya no rodea a Córdoba: está adentro de la ciudad. Si colocáramos alambrados o barreras protectoras, habría menos situaciones de peligro y desalentaríamos los cruces peatonales”, añadió. En este sentido, el especialista aclara que existen alternativas al alambrado.
La autopista Panamericana, principal acceso a la ciudad de Buenos Aires, cuenta con varios tramos alambrados para impedir el cruce peatonal. Otros sectores de la vía tienen barreras New Jersey, similares al guardarraíl tradicional, pero más sofisticadas a la hora de prevenir vuelcos.
Un debate pendiente
La mera posibilidad de colocar alambrados en el perímetro del anillo externo de la Circunvalación genera controversia. La experiencia indica que ese tipo de material puede ser robado o vandalizado. Además, la medida encuentra resistencia entre muchos vecinos de los barrios del este de la ciudad.
“Si se lo roban, tendrá que ser repuesto. Estamos en un momento de cambio y la infraestructura requiere una actualización permanente”, concluye Pacharoni.
Cuando un automovilista atropella y mata a un peatón que cruza la Circunvalación, se pierde una vida y, muchas veces, también la tranquilidad de otra persona: la del conductor, cuya vida cambia para siempre. Ambas consecuencias son más que suficientes para abrir una discusión seria sobre cómo mejorar la infraestructura de esta autopista.



