Se acerca la elección que colocará a Brasil en la vereda de Donald Trump y sus aliados sudamericanos, Javier Milei y el colombiano Abelardo de la Espriella principalmente, o lo dejará en la vereda en la que está. Una vereda que no es la izquierda sino el centro, pero que la debilitada izquierda sudamericana, derrotada con Roberto Sánchez en Perú y con Iván cepeda en Colombia, ovacionará si Lula da Silva logra mantener a Brasil situado en ella.
El líder del PT ya no tiene el viento de cola que a la economía de la potencia sudamericana le dieron los commodities en sus primeros dos mandatos. El crecimiento de la economía ha ido decreciendo y el control de la inflación está teniendo un alto precio en tasas de interés.
Los millones de brasileños que Lula sacó de la pobreza, ahora son una clase media con demandas de tal, pero la economía nacional no muestra suficiente fortaleza para satisfacerlas.
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Al presidente también le juega en contra la edad y la incorporación masiva de nuevas capas etarias a las masas de votantes, y en esas franjas juveniles no pesa mucho el pasado ni la procedencia social propia, además de existir importantes niveles de desconocimiento sobre el trayecto sindical y político del viejo líder que aún está en el Palacio del Planalto.
Pero lo que inesperadamente apareció a favor de Lula en este proceso electoral, es un cúmulo de negligencia de los hermanos Eduardo y Flavio Bolsonaro, este último actual senador y candidato presidencial por la vereda que tiene como principal referente a su padre: el ex presidente Jair Bolsonaro.

El ex diputado Eduardo Bolsonaro se radicó en Estados Unidos e hizo lobbie para que el gobierno norteamericano aplicara sanciones económicas a Brasil, lo cual impactó en el bolsillo de los brasileños y, por ende, generó indignación contra esas maniobras “anti-brasileñas”.
Justo cuando lograba quedar cabeza a cabeza en las encuestas, se rebeló que el senador y candidato Flavio Bolsonaro había mantenido contactos con el turbio dueño del banco Master (preso por su rol en la mayor estafa ocurrida desde hace años) gestionando préstamos para financiar un documental sobre Jair Bolsonaro. A eso se sumó la acusación de su madrastra, la joven y bella Michelle Bolsonaro, sobre supuestos maltratos y humillaciones que le habría prodigado. Y la esposa del ex presidente tiene peso dentro del Partido Liberal.
Los tembladerales regionales y globales de este tiempo, además de su avanzada edad, son las acechanzas sobre la marcha de Lula hacia las urnas del 4 de octubre. Mientras que la mayor acechanza contra la campaña de su rival derechista son las torpezas que están convulsionando por dentro ese clan político-familiar.



