En la previa de un show muy especial por sus 10 años en Sala del Rey, Magui Olave dialogó con Cuarteteando y se mostró reflexiva sobre su carrera dentro del mundo del cuarteto, marcada por el peso de su apellido y su entorno familiar.
La artista reconoció que uno de los mayores desafíos fue lograr una identidad propia dentro de una escena donde su nombre siempre estuvo asociado a otros referentes. “Mi desafío más grande fue encontrar un estilo propio y que la gente pudiera identificarme como Magui Olave. Yo sabía que cuando arrancara con esto iba a ser siempre ‘prima de’ o ‘la esposa de’”, expresó.
En esa misma línea, profundizó sobre las comparaciones inevitables: “Siempre mi apellido iba a tener un acercamiento o alguna comparación con mi familia. De hecho estoy muy orgullosa del apellido que tengo, pero sabía que eso iba a tener que despegarse porque yo quería trabajar y demostrar que quería hacer mi música”.
Con el paso del tiempo, la cantante logró consolidar su lugar en el género, aunque no fue un proceso sencillo. “Creo que eso fue lo que más me costó. Yo quería tener un estilo propio, quería hacer cuarteto porque realmente era mi pasión, lo amaba. Cada uno siempre hizo lo que nos hizo feliz y yo desde el minuto cero amaba el cuarteto. Lo más duro fue encontrar mi identidad y que la gente me conozca como Magui”, reflexionó.
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A la hora de hablar de satisfacciones, Olave fue contundente y destacó su perseverancia como clave del recorrido: “Yo creo que me agradezco no haber bajado los brazos y haber luchado siempre sin miedo a nada”.
Así, a una década de sus comienzos, Magui se prepara para celebrar su camino con la música, reafirmando su identidad dentro del cuarteto y el vínculo con su público.



